PREMIO GRAZALEMA SIGLO XXI “ALOJAMIENTO MAS CONSOLIDADO“ 26 DICIEMBRE 2002

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PREMIO  GRAZALEMA  SIGLO XXI “ALOJAMIENTO MAS CONSOLIDADO“ 26 DICIEMBRE 2002

Ha sido un largo camino recorrido desde que en 1979 nuestros padres decidieron volver a su pueblo y tuvieron el valor de arriesgarse a invertir el dinero que no tenían, para empezar a labrarles un futuro a sus hijos.

 

Por entonces a Grazalema sólo venían nuestros fieles veraneantes, algun que otro montañero aventurero o los que por problemas de salud lo necesitaban. Unos años después empezó a venir el primer grupo de botánicos ingleses buscando nuestra singular flora. A su monitora Ros Evans la recuerdo con mucho cariño.

 

En todos estos años de lucha diaria ha habido muchas personas que han estado a nuestro lado y nos han apoyado siempre. Por eso no podíamos dejar pasar la oportunidad que nos brinda la ocasión para agradecer a los que han trabajado día a día con nosotros, en los buenos y malos momentos  Toñi, Elvira, Ana María, Rafi ……..y todos los demás que aunque no nombro también recordamos. Por supuesto también a todos nuestros clientes, algunos de ellos nos conocieron cuando todavía éramos niños empezando a trabajar y a conocer la vida :  Emilia Carrasco, José Cortabarría y Elena, Ángel Perdiguero y María Gómez, Gerardo Guidera y Bárbara, y muchos más…A todos estamos agradecidos por entender nuestros errores, porque siempre nos impulsaron a seguir adelante con ilusión  y porque nos enseñaron a confiar en nosotros mismos. También a los que como, ahora vecino nuestro, el señor Gines Serran Pagan, en aquella fiesta del toro de 1984 nos pidió el libro de reclamaciones.

 

Ellos nos han ido enseñando nuestro oficio. Hace unos días hablando por teléfono con doña Francisca, Paula Contreras, como ustedes la conocen, recordábamos la primera vez que nos visitó en 1981-82, con su marido, que padecía del corazón y ella de los bronquios, pues fuimos a colocarlos precisamente a la habitación más alta y más pequeña que teníamos…..las ganas que le entraron de coger la puerta ¡!!!…sin embargo aquí se quedó, contándonos historias de gentes sin historias  y enseñándonos a valorar todas las pequeñas cosas de la vida. Como olvidar a  Juan A. Espejo, que convertía nuestro ir y venir diario en seguidillas, alegrías y fandangos. Escritos que guardamos como oro en paño. También agradecemos el cariño y el contacto continuo de nuestros familiares y amigos a los que siempre hemos tenido en un segundo plano por falta de tiempo para atenderlos. A mi marido y a mis hijos, por creer siempre en mi y tener tanta paciencia; a nuestro  abuelo por venir cada temporada para ayudarnos a hacer la carne de membrillo que servíamos de postre a nuestros clientes  y por su fuerza de voluntad que le ha llevado a acompañarnos durante casi cien años; a Juan Naranjo, porque fue el impulsor de nuestra ampliación y por contagiarnos entusiasmo como Edward, que llego hace casi dos años y nos transmite cada día tranquilidad, alegría y nuevas ideas con sus críticas. A nuestros vecinos todos, igualmente gracias. Ellos han sabido soportar los pros y los contras de la invasión turística y siempre han tenido una buena recomendación para los que nos visitan. Agradecidos por supuesto también a los distintos organismos públicos y privados que confiaron en nosotros y principalmente a nuestro alcalde, Antonio Mateos,  por luchar  por nuestro pueblo, aunque nunca lo haga a gusto de todos y como humano se equivoque.

 

Juntos hemos llegado hasta aquí gracias a nuestro esfuerzo, trabajo y  sacrificio, como bien nos transmite nuestra junta de gobierno en el díptico que hemos recibido hace unos días y de todos depende que sigamos trabajando con ilusión.
Por eso invitamos a reflexionar a todos los grazalemeños que quieren trabajar, en especial a los jóvenes. Como dicen nuestros padres, – el trabajo es salud  – y me permito aclarar, salud física y psíquica si lo hacemos con alegría, entusiasmo y ganas de progresar ( y no sólo económicamente); como también es causa de ansiedad, frustración, aburrimiento o decepción si trabajamos sin convicción ni ilusión alguna. El trabajo bien hecho es una manera de expresar nuestra personalidad, desarrollar nuestra energía y dejar así nuestra huella en el mundo.

 

Por último, gracias a nuestros padres que han sacrificado su tiempo y su vida y han pasado tanto para poder inculcarnos todo esto.

 

Caty Garcia y Familia

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