LA TRADICION DEL “ENCALIJO” EN GRAZALEMA

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El uso de la cal se remonta  a los romanos, aunque luego se consolidó con los árabes. Sin embargo, es durante los siglos XVIII y XIX, cuando se popularizó y se extendió su práctica.

La cal (también llamada cal viva) es un término que designa todas las formas físicas en las que puede aparecer el óxido de calcio (CaO). Se obtiene como resultado de la calcinación de las rocas calizas.

 

En la Sierra de Grazalema, esta actividad entorno al manejo de la cal tuvo una gran incidencia y trascendencia. Aún hoy en día, se localizan algunas de las caleras que sirvieron para extraer de la piedra caliza la cal blanca que se convirtió en seña de identidad de los  llamados “pueblos  blancos de la Sierra de Cádiz”.

 

Una calera es un horno de piedra en el que los lugareños arrancaban a la piedra caliza la cal viva (óxido de calcio), depositandola en esta construcción de piedra hecha a mano.

 

Panel informativo sobre las Caleras

Historia de Las Caleras en panel informativo, realizado por el Ayuntamiento de Grazalema y la Mancomunidad de Municipios.

La cal de las fachadas de Grazalema.

Tramo de fachada grazalemeña encalada a mano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las fachadas de Grazalema encaladas.

Calle Las Piedras de Grazalema. Hostal Casa de las Piedras.

La cal de las casas de Grazalema

Todas las fachadas de Grazalema se encalaban varias veces en el año.

 

tipica calle de un pueblo blanco, Grazalema

Calle Prado de Grazalema con sus casas encaladas. Barrio Alto.

 

En Grazalema, una de nuestras tradiciones más arraigadas, consiste en encalar con mucha pulcritud cada fachada antes de la Procesión de la Virgen del Carmen y del Lunes del Toro de Cuerda en julio de cada año. Transcurrida la fiesta, y habida cuenta que durante el encierro del Toro, los mozos se suben a las rejas y ventanas provocando marcas y tiznes diversas en las paredes, los grazalemeños, armados de paciencia y resignación, sin queja alguna, vuelven a repasar las bajeras para que el blanco impoluto dure todo el año, o sea, se blanquea antes y después de las fiestas en muchos casos.

 

En todas las casas de Grazalema había siempre algún rincón con todo lo necesario para el encalijo: la caña, los pinceles, las brochas, las escobillas, la escalera, tinajas o cubos con cal apagada, siempre dispuesta para ‘dar un repasito’ y una pasadita a los desconchones.

 

Curioso como los pueblos blancos con sus blancas fachadas se han convertido en un reclamo turístico a nivel mundial. Todo un ejemplo de puesta en valor de una tradición que hunde sus raíces en la noche de los tiempos.

 

Texto: ALM y MJLM

 

Imágenes: Casa de las Piedras y blog Raíces de Grazalema.

Aquí podrás encontrar interesantes artículos sobre Grazalema del amigo Diego Martínez Salas, al que recordamos con gran cariño y agradecimiento por su aportación al archivo histórico colectivo local.

https://www.facebook.com/Ra%C3%ADces-de-Grazalema-407419106097554/

 

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